9/6/09

El desolado lugar

Hace meses que no venía por aquí. Vaya que es un desolado lugar este espacio. Pronto escribo algo... pronto.

14/1/09

Presentación de mi libro


La batalla de las luciérnagas
cobra vida en Tepeapulco



El ganador del concurso estatal de cuento Ricardo Garibay del 2007, Diego Castillo Quintero, se presentó, junto con el colectivo teatral Punto de Fuga, para hacer una lectura dramatizada de sus textos



Vendo el espacio que algún día habría yo de ocupar
en la Rotonda de los Hombres Ilustres




Tepeapulco. Pareciera que a Tepeapulco todo le ocurre en el exconvento. Guarda coherencia. El esplendor de los años hispánicos regresa convertido en expresiones artísticas. Como regresó quien durante el año pasado le dio a este lugar su primer premio literario: Diego Castillo Quintero.
“La batalla de las luciérnagas” es el libro de cuentos que en 2007 ganó la segunda edición del concurso estatal de cuento Ricardo Garibay y que este fin de semana se presentó en el pueblo natal del escritor hidalguense, quien dijo ver sus historias de manera distinta en el lugar donde comenzaron a forjarse, “ahora que lo presento en Tepeapulco me gusta mucho más, porque aquí cobra realmente sentido, porque aquí se hizo. La mayor parte de las historias fueron escritas, pensadas o inspiradas aquí, incluso algunos de los cuentos se desarrollan completamente en este lugar y me la paso mencionándolo a lo largo del libro”.
Como una mezcla de un poco de talento, influencias y mafias definió la escritora Griselda Lira la clave más sencilla para llegar al éxito literario, sin embargo, aclaró que Castillo Quintero es ejemplo justamente de lo contrario, “Diego es la representación de los escritores que no están ‘amafiados’. Se ha formado a sí mismo”.
Lira explicó que la escritura requiere de intelectualidad, largas horas de lecturas variadas pero, sobre todo, técnica. Elementos todos, aseguró, posee Castillo, “son textos limpios, muy Diego, posee naturalidad para plasmar las imágenes. Es una prosa poética muy suave”.
Como siempre, Diego habló lo menos posible pero por él, también como siempre, hablaron sus textos, dueños de la frescura y la transparencia que permiten al lector correr por las calles de Tepeapulco tras un joven sin futuro que, finalmente, luego de mucho esfuerzo al fin tiene una reputación con la que enfrentar el mundo. Tal como lo describe con exactitud Castillo Quintero en “San Nadie”.
Sus compañeros y amigos del colectivo teatral Punto de Fuga hicieron lecturas dramatizadas de algunos de los cuentos de Diego. Mario Sánchez, con música en vivo de Edmundo Bravo, escenificó “El juego de la muerte”, mientras que Fernando Axkaná Medina hizo lo propio con “Tu alma en el colchón”, al que le hizo una adaptación musical interesante.
Miguel Ángel Castillo Quintero dramatizó “Un dios solitario”, cuento en el que el autor hace una severa revisión sobre el accionar de la humanidad y sus consecuencias, desde la perspectiva del dios que se quedó observando en lo que terminó su gran obra, “a mis desilusiones las sigo llevando en el hombro porque no hay donde dejarlas”.
Finalmente, David Ortega hizo la dramatización de “El final de los tiempos” en un ejercicio espontáneo que surgió poco antes de la presentación y que resultó en la exacta interpretación de ese breve cuento de Castillo, “Fue el final de los tiempos. Tú justo te habías ido”.
Ver cómo la gente que lo vio caminar y crecer por las calles de su pueblo ahora escucha sus historias y observa su crecimiento literario, para Diego es un gran logro, “a mí me fascina que las personas que ya me conocían vayan descubriendo qué es lo que he podido hacer y que escuchando mis cuentos se maravillen, eso me deja una gran satisfacción, me hace sentir realmente de Tepeapulco y bien querido”.
Y asegura que en realidad éste no fue un regreso a su pueblo, porque nunca se ha ido de él, “en realidad yo nunca me fui, cuando estoy en cualquier parte siempre digo que soy de Tepeapulco y estoy muy orgulloso de eso”.
(Rosana Peralta/Síntesis)

6/1/09

La mirada del tlacuache



Exposición pictórica de Edmundo E. Bravo


La mirada del tlacuache, en el
Exconvento de Tepeapulco


La muestra intenta interpretar los aspectos más importantes de un pueblo, de su gente, la música, los monumentos y las fiestas locales


Tepeapulco. Fue inaugurada la muestra pictórica La mirada del tlacuache en el Exconvento de San Francisco de Asís, con obras del artista Edmundo E. Bravo, que presenta una docena de creaciones que intentan interpretar los aspectos más importantes de un pueblo, de su gente, de la música, de los monumentos y las fiestas locales, además de tocar el tema de las mujeres como símbolo de la fertilidad y la fuente de inspiración que es para el autor.
Sobre algunas de sus creaciones, Edmundo Bravo manifestó que
“Masa de hombres” se refiere al trabajo rudo de un pueblo, el trabajo en conjunto; “Llorona” está basada en la leyenda de los Lavaderos de Tepeapulco, una obra muy acuática; “Don Mele” retrata a un personaje taciturno de presencia notable en al vida de la localidad; “Los ojos del tlacuache” aborda lo que fuera un miedo de la infancia, que se vuelve una realidad. “Cuando tenía pocos años de edad me asustaban con una criatura: ‘niño, no te metas ahí porque te va a salir el tlacuache’, me decían”.
Edmundo Bravo nació en Ciudad Sahagún, Hidalgo, el 23 de septiembre de 1979. Desde el año 2000 descubre la pintura como medio de expresión utilizando distintas técnicas como el acrílico, el óleo y el pastel de manera autodidacta. Su obra ha sido exhibida principalmente en el Instituto de Artes Visuales de Puebla, en la galería Artejoven de la Ciudad de México, así como en otros eventos regionales.
Al plasmar sus trabajos se ve claramente influenciado por el impresionismo del siglo pasado de los maestros Toulouse-Lautrec, Cézanne, Degas y Van Gogh, sin embargo, sus trazos muestran básicamente corrientes expresionistas que en algunos casos rozan con el abstraccionismo moderno. Entre sus
proyectos para este año se encuentra también la exposición “Musas”, misma que será llevada a la ciudad de Monterrey en el mes de marzo.
La presentación fue hecha en el marco de la expoferia agrícola, ganadera y del pulque Tepeapulco 2009. El corte del listón contó con la presencia de Miguel Ángel Monroy, director de la Casa de la Cultura; Erick Vargas Castillo, dedicado al fomento de las actividades culturales del lugar; representantes de la comunidad artística, miembros del ayuntamiento y público en general.
Monroy habló sobre la importancia de impulsar y apoyar a los jóvenes artistas de Hidalgo, principalmente de Tepeapulco, pues el ramo ha sido descuidado por los gobiernos.
La muestra permanecerá abierta los días viernes 9, sábado 10 y domingo 11 de enero, con un horario de 10:00 a 18:00 horas en el atrio del exconvento. Todos los cuadros se encuentran a la venta.
(Diego Castillo Quintero/Síntesis)


*Nota publicada en el periódico Síntesis, el día 7 de enero de 2009. El joven Edmundo es un buen amigo.

10/12/08

Cristalazo

Pues resulta que mi hermano Miguel Ángel estacionó el auto afuera de la iglesia a la que asiste mi otro hermano, Oscar, para intentar dirigir una obra de teatro que preparan en la congregación. Al salir se percató de que alguien había quebrado un cristal de la puerta trasera del lado derecho, lo había abierto y sustraído algunos objetos: uno, el autoestéreo (gran fiasco porque estaba colocado meramente como adorno, pues no funciona desde hace meses); dos, la peculiar gorra de mi padre, que algún reguetonero le regaló. A mi padre le fue robada su gorra que es igual a las que usa Daddy Yankee; no sé cómo lo va a tomar cuando se entere.

7/12/08

El parque

Hablamos de luciérnagas y de la infancia,
del pasado y del posible futuro.

2/12/08

No confío en los sicólogos

(De la columna: "La sensatez del desvarío")



Voy a dejar algo bien claro: yo no confío en los sicólogos, pero en aquellos de quienes he sabido su manera de proceder; hablo solamente de lo que yo he notado, no tiene que ser necesariamente el común denominador. No intento ofender, sino sólo dar mi opinión sobre el tema. Sé que hay unos muy buenos, o al menos sé que debe haberlos.
A lo largo de varios años he conocido, escuchado o me ha llegado el rumor de personas que se hacen llamar licenciados en sicología, alias “sicólogos”. Estas extrañas entidades, a quienes les gusta que les asignen el seudónimo de doctor/a, pretenden orientar la vida del inocente, que para cuestiones más prácticas llamaremos paciente o cliente indistintamente.
Es eso lo que trataré de discernir: que los sicólogos pretendan orientar, reorientar, enderezar o arreglar la vida de alguien más (con el respectivo cobro de honorarios) cuando ellos mismo son unas personas desorientadas, arrebatadas y desequilibradas.
Aquí viene el término científico: “La psicología («psico», del griego ψυχή, alma o actividad mental, y «logía», -λογία, tratado, estudio) es la ciencia que estudia la conducta de los individuos y sus procesos mentales, incluyendo los procesos internos de los individuos y las influencias que se producen en su entorno físico y social.”
Un hombre que a eso se dedica realizó un análisis hipotético sobre sus colegas, donde afirma que gran parte de los estudiantes de sicología ingresa a la licenciatura porque tiene problemas sicológicos, y considera que desarrollar esa carrera ayudará a superarlos; el análisis delimita que en realidad casi nadie lo consigue, pero para ese tiempo ya cuentan con un título, por lo que son arrojados a la vida laboral.
Ahora voy a hablar mi amigo José Pistolas, quien acudió con uno de ellos, una mujer, a tratar un problema sobre su carácter explosivo e inestable. La “doctora” escuchó e indagó hasta dar con que José Pistolas –como él mismo dice– es un cabrón con las mujeres, pues sólo las utiliza para satisfacer sus necesidades sexuales; un mujeriego que perdió las riendas de su pene. Ella escuchó lo que mi amigo tuvo que decirle, y en los afanes de “curarlo” terminó invitándolo a una fiesta en casa, donde él sería el único concurrente. Después de algunos tragos sucedió que tuvieron sexo, y lo repitieron en el consultorio los siguientes días, hasta que mi amigo optó por ya no ir. José Pistolas narra cómo se decidió a dejar de asistir a las consultas con la siguiente frase: “Le estaba pagando por tener sexo, para eso mejor voy con una prostituta que esté bien buena”. Y así no fue más su cliente.
También hay una anécdota sobre determinada señora, sicóloga algo conocida en la ciudad de Pachuca, que rentaba una casa, y que, luego de no cumplir con los acuerdos, tuvo una pequeña discusión con la arrendataria, lo que originó la terminación del contrato a los cuatro días de haber sido firmado. La señora, evidentemente mayor de cuarenta años, mostró la inmadurez de una jovencita de veinte al no querer devolver el dinero sin dar razón alguna; por suerte para la arrendataria, esta señora tuvo toda la noche para sicoanalizarse y caer en cuenta de que su proceder no había sido el mejor, y al día siguiente llamó a su víctima para reponer lo que le pertenecía.
Otro ejemplo. Hace más de un año, conocí personalmente a una joven sicóloga cuyo desorden era el que sigue: a pesar de tener pareja y de no querer dejarla, caía en una infidelidad recurrente.
Otro más. El sicólogo que tuvo una paciente de alrededor de 16 años y que jamás se dio cuenta que ella le mentía, y que estuvo a punto de suicidarse en la temporada en que acudía a consultas con él. Luego, con el paso de los años, ella conoció al hijo de su “doctor”, quien también es sicólogo, pero se da el caso de que el muchacho es bebedor, tiene tremendos problemas de conducta, arrebatos de ira y no controla sus acciones.
Por último, “un informante muy bien informado” me dijo: “Los terapistas familiares, por ejemplo, casi todos son divorciados o divorciadas. Además, yo conocí a un director de la esa cosa para adictos, Centro de Integración Juvenil, y su familia era un desmadre, su hijo un completo adicto”. Hasta aquí se acaban las anécdotas.Todo lo anterior es sólo lo que yo y gente cercana a mí hemos tenido como experiencia en el trato con estos (a pesar de todo) agradables personajes. Sin embargo, sigo sosteniendo que no creo en los sicólogos por lo siguiente: cómo alguien que pierde con tanta facilidad el control de sus emociones y de sus actos, que no está completamente seguro de lo que quiere, que no sabe cómo reaccionar ante ciertas situaciones de la vida, pretende aconsejar a otra persona para que entienda su realidad, supere sus conflictos y aprenda a conducir mejor su existencia; y para colmo cobran, y las terapias no son para nada baratas.

18/10/08

Silencio...

17/10/08

El bache de mi calle

En la calle donde vivo, justo enfrente de mi casa, hay un hundimiento de cerca de un metro cuadrado en el pavimento. Los vecinos se organizaron para gestionar la reparación ante Caasim, donde ningún miembro de mi familia participó por considerarlo poco importante. Resulta que es causado por una fuga en la conexión a mi casa. La culpa, en pocas palabras, es de nosotros. La dependencia municipal solventa los trabajos, aunque nos corresponde pagar el nuevo tubo.

16/10/08

Sin ganas de escribir hoy...

14/10/08

San Antonio Newspaper

Pues resulta que nos aceptaron, vamos a escribir para este periódico bilingüe. No hay pago como yo esperaba, pero al menos nos dejarán mandar lo que se nos ocurra.
"Hola, chamacos,
Chéquenlo y me dicen qué pex. Nos ponemos de acuerdo para enviar todo lo necesario y al mismo tiempo.
Saludos.

Griselda"